top of page

Territorio y soberanía de América Latina y el Caribe. El futuro que debemos imaginar juntos.

  • Foto del escritor: Maria Mercedes Jaramillo
    Maria Mercedes Jaramillo
  • 4 ene
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 5 ene



El año 2026 no comienza como un año más. Se abre en un mundo donde la ilusión de unas reglas que creíamos estables se ha desvanecido y en el que América Latina y el Caribe vuelven a vislumbrar que su destino está y sigue siendo disputado desde afuera. Nunca en mi vida adulta había sido tan claro que el orden mundial heredado del siglo XX ya no existe. Las formas tradicionales de poder —militar, económico, tecnológico— se ejercen hoy con una mezcla inquietante de urgencia, desregulación y fuerza.


En ese contexto, nuestra región aparece una vez más como territorio de interés estratégico: por su energía, por su biodiversidad, por su agua, por sus minerales, por su capacidad de sostener la vida en un planeta en crisis. La pregunta no es pues si América Latina y el Caribe importan, sino quién decide para qué importan.


El riesgo de seguir reaccionando


Durante demasiado tiempo, la región ha sido empujada a responder —y no a proponer. A adaptarse —y no a liderar. A fragmentarse —y no a pensarse como un territorio interdependiente. Esta lógica reactiva -que ha mantenido convenientemente débil nuestra soberanía política- hoy pone en riesgo algo aún más profundo: nuestra capacidad colectiva de cuidar las condiciones que hacen posible la vida.


Hoy sabemos que el futuro no se juega únicamente en las ciudades ni en los mercados financieros. El futuro se juega en los territorios, a veces virtuosos -con sus sistemas hídricos que cruzan fronteras, con suelos fértiles que alimentan a millones, con ecosistemas que regulan el clima del planeta, con comunidades que sostienen saberes y prácticas de cuidado ancestrales-, y a veces también tortuosos -teatro de los sistemas criminales transnacionales que mueven el tráfico de armas, de drogas y de personas y su doloroso reguero de violencia desde Mexico hasta la Patagonia-.


Sin una visión territorial propia, América Latina y el Caribe seguirán alimentando los lastres que les impiden alcanzar el ideal de vida que quisiéramos ofrecer a cada uno de los habitantes de este hermoso territorio. Al mismo tiempo, corren el riesgo de convertirse en el soporte ecológico de un mundo que no se hace responsable de su supervivencia.


Soberanía no es aislamiento: es visión compartida


Hablar de soberanía hoy no significa cerrarse al mundo. Significa, por el contrario, participar en él con voz propia. Significa construir una narrativa latinoamericana sobre el desarrollo, el territorio y el futuro, basada en cooperación regional, justicia intergeneracional y corresponsabilidad planetaria.


Una visión soberana de América Latina y el Caribe reconocería que:

  • la resiliencia no puede ser solo urbana, debe ser territorial;

  • la planeación no puede ser solo técnica, debe ser cultural, social, ética y regional;

  • el desarrollo no puede medirse únicamente en crecimiento, sino en capacidad de cuidado.


Esta visión no surgirá desde arriba ni desde un solo país. Podemos construirla desde el diálogo entre comunidades rurales y urbanas, entre ciencia y saber local, entre políticas públicas y formas comunitarias de gobernanza, y a partir de aquello que tenemos en común: la mayor biodiversidad del planeta a nuestro cuidado.


LACPlan: imaginar para sobrevivir


LACPlan nace precisamente en este momento histórico. No como una reacción coyuntural, sino como una apuesta de largo aliento por reimaginar el futuro de América Latina y el Caribe desde el territorio.


Creemos que garantizar la supervivencia de nuestra región está inseparablemente ligado a garantizar la supervivencia de la humanidad en la Tierra. Que proteger la Amazonía, los páramos, los glaciares, las islas, los manglares y los sistemas rurales no es un asunto local, sino una responsabilidad global y de las ciudades. Y que, en 2026, el desafío es claro: necesitamos pasar de ser territorios estratégicos a ser sujetos estratégicos del futuro.


Este año que comienza nos invita a algo más exigente que la esperanza: nos exige visión, cooperación y coraje. Desde LACPlan, asumimos ese llamado con humildad y determinación, convencidas de que el futuro no se espera: se planifica, se cuida y se construye juntos.

Comentarios


¡ÚNETE AL PLAN!

Recibe las últimas noticias y actualizaciones

¡Gracias!

Contáctanos

Si sientes curiosidad o inspiración, ¡contáctanos! Te responderemos lo antes posible.

¡Gracias!

Bogotá, COLOMBIA

Syracuse, NY, USA

© 2025 por LACPlan

bottom of page